¿Cómo viven hoy tus papás? ¿Qué disfrutan? ¿Qué les preocupa? ¿Sus ingresos les permiten cubrir sus gastos y hacer lo que les gusta?
A veces empezamos a pensar en nuestro retiro al observarlos a ellos o a otras personas cercanas. Sus experiencias nos muestran cómo se vive esta etapa: las actividades que dan alegría, los gastos que permanecen y los apoyos que pueden hacer falta.
Quizá los ves disfrutar de su tiempo, convivir con amigos o realizar proyectos que habían pospuesto. Tal vez necesitan seguir trabajando para completar sus ingresos. O puede ser que tú y tus hermanos estén ayudando con medicamentos, consultas, alimentos o gastos de la casa.
¿Qué te gustaría conservar de esa experiencia y qué quisieras preparar de otra manera para ti?
Lo que aprendemos al observarlos
Una investigación de Lynne Robertson-Rose exploró cómo las experiencias de los padres influían en el ahorro para el retiro de sus hijos adultos. En 25 entrevistas con trabajadores de entre 30 y 40 años en Reino Unido, encontró ejemplos familiares que inspiraban decisiones de ahorro y otros que hacían visibles dificultades que los participantes querían prevenir.¹
Esa experiencia cercana puede abrir una conversación propia: ¿qué aprendemos de lo que viven nuestros papás y qué queremos empezar a preparar para nosotros?
Dos generaciones, una misma conversación
Si hoy apoyas económicamente a tus papás, sabes que ese compromiso ocupa un lugar en tu presupuesto. También requiere tiempo: acompañarlos a una consulta, organizar sus cuidados o estar pendiente de sus necesidades.
Vale la pena poner esos apoyos sobre la mesa:
- ¿Cuánto aportas cada mes y qué gastos extraordinarios pueden surgir?
- ¿Cómo se distribuyen las responsabilidades entre los familiares?
- ¿Qué pasaría si aumentaran sus necesidades de atención?
- ¿Cómo puedes sostener ese apoyo y seguir construyendo recursos para tu propio futuro?
Tu planeación puede contemplar ambos compromisos: acompañar a quienes hoy te necesitan y preparar tu propia etapa de retiro.
Lo que queremos preparar para nuestros hijos
En una encuesta de Western & Southern realizada en Estados Unidos en mayo de 2026, entre las personas encuestadas que cuidaban o apoyaban a un padre, madre o suegro y que también tenían hijos, 81% declaró estar tomando medidas para ayudar a que sus hijos evitaran enfrentar las mismas presiones económicas y emocionales en el futuro.²
Acompañar a nuestros papás también puede hacernos pensar en la experiencia que queremos construir con nuestros hijos.
Imagina por un momento que eres tú quien llega al retiro. ¿Con qué ingresos contarías? ¿Dónde vivirías? ¿Quién podría acompañarte si necesitaras ayuda?
También puedes preguntarte: ¿qué gastos quisiera poder cubrir con mis propios recursos para que mis hijos puedan construir sus proyectos con mayor libertad?
Prepararnos puede aportar tranquilidad a más de una generación. Contar con recursos para vivienda, alimentación, salud y cuidados facilita que los apoyos familiares se organicen con mayor claridad.
Convertir esa reflexión en un plan
Mi trabajo es acompañarte a revisar lo que tu familia necesita hoy y lo que tú quieres construir para mañana. Podemos estimar gastos, identificar recursos disponibles y explorar alternativas de ahorro y protección que puedas sostener.
Mientras más pronto abramos esta conversación, más tiempo tendremos para preparar los recursos y ajustar el camino.
La experiencia de tus papás puede ser un punto de partida para tomar decisiones propias. ¿Qué te gustaría empezar a preparar desde hoy?
Carlos Franco Reboreda
Planeación y Seguridad Financiera
Fuentes
¹ Lynne Robertson-Rose, “Because My Father Told Me To”: Exploratory Insights into Parental Influence on the Retirement Savings Behavior of Adult Children. Publicado en línea en 2019 y en Journal of Family and Economic Issues en 2020. Investigación exploratoria con 25 entrevistas en Reino Unido. Consultar el artículo completo.
² Western & Southern, How Caring for an Aging Parent Is Affecting Retirement in America. Encuesta de mayo de 2026 a 1,008 personas en Estados Unidos que brindaban apoyo económico, cuidados directos o ambos a un padre, madre o suegro. El 81% corresponde al subgrupo que además tenía hijos. Consultar resultados y metodología.