Para algunas personas, retirarse significa descansar. Para otras, seguir trabajando a otro ritmo, aprender algo nuevo o dedicar más tiempo a quienes quieren. También puede despertar incertidumbre: ¿qué pasará con mis ingresos, mis rutinas y mi sentido de propósito?
Existen distintas maneras de imaginar esa etapa. Una encuesta de Edward Jones y Age Wave nos ofrece un punto de partida para reflexionar sobre ellas:

El 55% lo veía como un nuevo capítulo en su vida; el 22%, como tiempo de descanso y relajación; el 15%, como una continuación de su vida actual, y el 8%, como el principio del fin.*
¿Qué significa el retiro para ti?
Esa respuesta empieza a tomar forma cuando imaginamos qué queremos hacer con nuestro tiempo. En México, una encuesta del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM) exploró las actividades que les gustaría realizar a sus participantes durante el retiro:

Compartir tiempo con la familia, desarrollar proyectos personales, viajar y aprender aparecen entre esas aspiraciones. También hay quienes desean seguir trabajando por gusto y quienes buscan descansar. Cada persona puede combinar varias de estas actividades para construir su propia manera de vivir esta etapa.²
Darle recursos a lo que soñamos
Disfrutar de estas actividades requiere sostener también los gastos cotidianos: alimentación, vivienda, salud y transporte.
En México, 23.6% de las personas de 65 años o más estaba en situación de pobreza en 2024, según INEGI. Esto combina dos condiciones:
- Ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas: el ingreso disponible por persona en su hogar estaba por debajo del costo de una canasta básica de alimentos y de otros bienes y servicios esenciales, como transporte, vestido y cuidado de la salud.
- Al menos una carencia social: por ejemplo, carecer de acceso a servicios de salud o vivir en una vivienda sin agua entubada, drenaje o electricidad.³
Un estudio de Amafore de 2013 permite observar otras dificultades que enfrentaban las personas encuestadas de 65 años o más que trabajaban o habían trabajado:⁴
- 28% declaró depender económicamente de algún familiar.
- Entre quienes seguían trabajando, 83% señaló que lo hacía porque requería el dinero.
Estos datos históricos muestran situaciones que pueden coexistir: necesitar apoyo familiar y continuar trabajando para sostener los gastos. Cubrir lo indispensable también puede dejar poco margen para los proyectos que imaginábamos.
Las necesidades del retiro llegan, hayamos preparado sus recursos o no. Empezar hoy nos permite reconocer los posibles faltantes y actuar con más tiempo para ampliar nuestras opciones.
El significado que le damos al retiro y las actividades que deseamos realizar nos ayudan a dibujar un proyecto de vida propio. A partir de ahí podemos preguntarnos qué necesitamos preparar para hacerlo posible.
Para planearlo, puedes empezar por imaginar tu vida cotidiana:
- Dónde quieres vivir: en tu casa actual, cerca de tu familia o en otra ciudad.
- Qué quieres hacer: viajar, caminar, aprender, emprender o seguir trabajando a tu propio ritmo.
- Con quién quieres compartir tu tiempo: tu pareja, tus hijos, tus amigos o una comunidad con intereses afines.
- Qué apoyos podrías necesitar: transporte, ayuda en casa, medicamentos, acompañamiento a citas médicas o cuidados personales.
Después podemos traducir esa imagen en gastos, recursos y decisiones.
La vida que imaginas para tu retiro necesita recursos para sostenerse. Mi trabajo es acompañarte a ponerle números a ese proyecto: estimar sus gastos, revisar con qué cuentas hoy e identificar cuánto necesitas complementar. Juntos podemos explorar alternativas de ahorro y planeación y construir una estrategia acorde con tus posibilidades y tus prioridades.
Mientras más pronto empecemos, más tiempo tendremos para construir esos recursos, distribuir el esfuerzo y hacer ajustes en el camino.
No necesitas tener todas las respuestas para empezar. Podemos construirlas juntos y convertir esa idea de futuro en un plan que puedas sostener desde hoy.
Conversemos sobre cómo quieres vivir tu retiro y cómo podemos preparar los recursos para hacerlo posible.
Carlos Franco Reboreda · Planeación y Seguridad Financiera
Fuente: Edward Jones y Age Wave, The Four Pillars of the New Retirement, encuesta de 2020. Base de estos resultados: personas jubiladas encuestadas en Estados Unidos, figura 1. Consultar el estudio original.
² Fuente sobre actividades: Centro de Opinión Pública UVM, Expectativas y preocupaciones en torno al momento de la jubilación o retiro, publicado en 2022. Encuesta realizada del 20 al 31 de agosto de 2021 a 758 integrantes de un panel en línea diseñado considerando características sociodemográficas de la población mexicana. Los porcentajes describen actividades deseadas que pueden coexistir; su suma supera el 100%. Consultar el estudio y su metodología.
³ Fuente sobre condiciones económicas: INEGI, Pobreza multidimensional 2024. Presentación de resultados, agosto de 2025, página 35, población de 65 años y más. Consultar resultados y metodología. El indicador describe condiciones de pobreza; no mide directamente la preparación individual para el retiro.
⁴ Fuente sobre dependencia y trabajo por necesidad: Amafore, Encuesta nacional sobre la situación que enfrentan las personas en edad de retiro, 2013, páginas 23 y 29. Muestra de 2,111 personas de 65 años o más que trabajaban o habían desempeñado actividad remunerada. El 83% corresponde exclusivamente a quienes seguían trabajando (858 casos). Los indicadores describen situaciones que pueden coincidir; no deben sumarse al dato de pobreza. Consultar el estudio original.